No soy programador. Soy traumatólogo, y hago mi consulta en Zacatecas. Esta es la historia de cómo terminé haciendo mi propio expediente clínico, contada como fue.
El día del plan PLUS
Hace tiempo contraté un expediente en la nube. Al principio, muy bien: se usaba fácil, me resolvía la consulta, contento con mi suscripción.
Un día estaba revisando las opciones y noté algo raro: no me decían cuánto almacenamiento me quedaba realmente. Y me parecía extraño que 100 pacientes con sus notas y unas 20 imágenes ocuparan "tanto" espacio... ¿1 GB? ¿Era broma? Hasta que un día, así sin más, me sale el aviso: que mi almacenamiento estaba saturado, que tenía que comprar más y saltar al plan PLUS. A un precio mayor, claro, y eso que a los 6 meses ya se me había acabado el precio de promoción y la mensualidad se había ido al doble.
Dije: obviamente no.
Pero mi base de datos ya estaba adentro, virtualmente secuestrada. Así que la alternativa era sacar mi información de ahí... ¿pero a dónde?
La pregunta que me quitó el sueño
Yo apenas estaba comenzando con mi consulta, por fortuna no tenía tanta información acumulada. Eso fue con 6 meses de pacientes. Pero imagínate: ¿y si hubieran sido años? ¿Cómo sacas la consulta de años de una plataforma para llevártela a otra? ¿Y si un día simplemente no puedes entrar?
Me puse a buscar opciones en México, en Reddit, en Google... Y el panorama era este: suscripción, suscripción, suscripción... y los pocos de pago único, carísimos. Letras chiquitas por todos lados. Nada me gustaba.
Tu expediente no debería vivir en la casa de alguien que te puede subir la renta.
Una noche, una pregunta
Una noche le pregunté al ChatGPT si era posible crear un expediente electrónico. Me dijo que sí, y ahí mismo armó mi primer modelo. Se veía así:
De ahí ya no paré. Inicié con Lovable... luego probé más herramientas de desarrollo, cada vez mejores, y al final me quedé con Fable, de Claude, y entonces todo fluyó muchísimo más rápido: sesiones noche tras noche, después de consulta. Y la verdad... era bastante divertido. Ensayar cosas que a mí me gustaría tener en mi consulta: contacto con el paciente por WhatsApp, mediciones sobre las radiografías, usar mi propia base de datos en mi propio Drive en vez de depender de otros. ¡Todo era posible!
Invertí tres meses. Ese fue el tiempo.
La primera consulta real
Y luego llegó la prueba de verdad: usar mi programa en mi consulta, con pacientes de carne y hueso. Jeje... ¡falló en muchas cosas! Se trababa, me daba páginas en blanco, perdía la conexión... y mil etcéteras. Fue un poco vergonzoso, el diseño era deficiente, algo lento... pero era mío.
Así que lo fui puliendo. Poco a poco... buscando, aprendiendo, mejorándolo, consulta tras consulta, error tras error. Cada falla que me daba enfrente de un paciente se convertía en la tarea de esa noche. Y así, sin darme cuenta, el programa vergonzoso se fue volviendo la herramienta con la que hoy paso toda mi consulta.
Y en el camino noté algo que no había planeado: aunque lo hice desde mi trinchera de traumatólogo, vi que servía también para medicina general, la nota, la receta y la agenda son las mismas para cualquier consulta; el visor y las mediciones son el extra para quien trabaja con imagen. Sin querer, el expediente me quedó más grande que mi especialidad.
El resultado
El resultado es TraumaCore: un expediente que funciona sin servidores de por medio, sin pagos recurrentes, y con independencia total de mis datos, viven cifrados en mi computadora y en mi propio Google Drive. ¿Y el almacenamiento que me quisieron cobrar aquella vez? Resuelto por diseño: 50 pacientes con notas e imágenes pesan unos 7 MB. Sí, megabytes. En mi propio Drive.
Y como sé que la pregunta viene: sí, lo construí usando inteligencia artificial como herramienta, igual que uso el visor para medir una radiografía. Las decisiones de qué hace el sistema, cómo protege los datos y cómo se usa en una consulta real las tomó un médico que pasa consulta con él todos los días. Hoy TraumaCore está en proceso de certificación NOM-024 ante la DGIS, con su sistema de gestión de seguridad documentado. Las herramientas son nuevas; la responsabilidad es la de siempre.
Le dediqué mucho tiempo y mucho cariño.
Y si a ti también te disgusta tener que pagar cada mes, como ya es todo en estos tiempos, y no quieres depender de nadie para guardar los datos de tus pacientes... este expediente es para ti.
Me encantaría saber qué te parece. Qué le falta, qué te gustaría cambiar o mejorar, escríbeme por WhatsApp, contesto yo. Ya lo viste arriba: ¡todo es posible!
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